Cuando no ves el camino,
no sabes si vas en la dirección correcta,
no sabes si estás perdido.
Cuando no ves el camino,
cada paso es un acto de fe,
cada decisión, un salto al vacío.
Cuando no ves el camino,
descubres una verdad,
tan irónica como fundamental…
Perderse es necesario para encontrarse.
La confusión es necesaria para alcanzar la claridad.
Cuando no ves el camino,
buscarás certeza, necesitarás control,
tu mente te tentará a seguir los pasos de otros
en vez de confiar en tu propia intuición,
esa voz que te susurra cuando el ruido externo se disipa.
No te preocupes cuando no veas el camino.
No lo ves porque lo estás creando,
con cada paso que das.
Estás exactamente donde debes estar,
creando tu camino, un camino único
que solo tú debes recorrer.