No soy el más rápido.
No soy el más inteligente.
No soy el más talentoso…
Pero soy consistente.
Cuando otros se rinden,
yo sigo.
Cuando otros se cansan,
yo me esfuerzo más.
Cuando otros buscan atajos,
yo sigo avanzando.
Lento, pero seguro.
La consistencia
para mí, es un superpoder.
Porque gracias a ella,
y sin importar cuánto tarde,
siempre llego a la meta.
Y lo hago porque
cada día me recuerdo lo mismo:
La velocidad no gana un maratón,
la consistencia sí.