Cada etapa tiene su propósito:
la semilla es puro potencial,
el brote manifiesta la promesa,
la flor celebra la expresión,
la marchitez cierra el ciclo.
Ningún momento es más valioso que otro,
ninguna fase es perfecta.
Así es nuestra vida:
un continuo de momentos,
un constante fluir de estados.
No te exijas ser lo que aún no eres,
no te reproches por lo fuiste
ni te lamentes por lo que ya no eres.
Sé como la flor: presente, auténtica,
entregada a la perfección de cada momento.