El miedo nunca se va.
Solo cambia de forma.
Cuando empecé a escribir,
tenía miedo de quedarme sin temas.
Cuando empecé a publicar,
tenía miedo de que nadie me leyera.
Y cuando la gente empezó a leerme,
tenía miedo de decepcionarlos.
Mismo miedo.
Diferente apariencia.
El miedo nunca desaparece.
Siempre encuentra nuevas razones
para tratar de engañarte…
Para hacerte creer
que no eres suficiente.
Y probablemente no lo seas…
Al menos no al principio.
Nadie lo es cuando comienza.
Pero eso no es razón para no intentar.
Todo lo contrario.
Es LA RAZÓN para empezar.
Porque el miedo es una señal
de que estás haciendo algo que importa.
Y lo que importa siempre da miedo.
El miedo no desaparecerá.
Pero no tiene que detenerte.
Porque al final,
no lamentamos los intentos que fallamos.
Lamentamos lo que nunca
nos atrevimos a intentar.