Las tormentas llegan sin avisar.
Y tú no estás preparado.
Nunca lo estás.
Nadie lo está.
Pero vienen de todas formas…
Y te preguntas: «¿Por qué a mí?»
Pero las tormentas no vienen a destruirte.
Vienen a mostrarte de qué estás hecho.
El caos te enseña algo que la calma nunca podrá.
La crisis te revela la fortaleza que no sabías que tenías.
No puedes evitar la tormenta.
Pero siempre puedes bailar bajo la lluvia.