Una de las cosas más crueles de la sociedad occidental (la que mejor conozco)
es la manera de influenciar la autopercepción de los niños desde muy pequeños.
Es triste que debido a estándares absurdos y totalmente desactualizados, se juzgue a mentes fértiles, que, aún teniendo habilidades y capacidades diferentes, tienen infinitas posibilidades.
A los niños, desde pequeños se les enseña ser duros con ellos mismos, a dudar, a cuestionar su valor, a minimizar sus dones, y prácticamente se les obliga a encajar en lo que se considera «correcto».
Y así pasan los años, crecen y olvidan lo buenos que realmente son, incluso cuando otras personas intentan demostrárselo, les resulta difícil creerlo…
Pero nunca es tarde para recordar que eres suficiente, nunca es tarde para aceptarte, para amarte.
Nunca es tarde para sanar.
Y sanar es cambiar esa autopercepción.
Sanar es ver, creer, saber y aceptar que se es suficiente, tal como uno es.