Presta atención,
a cada momento,
a cada detalle,
al susurro del viento,
al rocío de la lluvia,
a los colores del atardecer,
a la risa de un niño.
Asómbrate,
por la magia de lo cotidiano,
por la belleza que te rodea,
por el milagro de estar vivo
Cuéntalo,
comparte tu asombro,
tu alegría,
inspira a otros a ver la magia
en lo simple,
en lo ordinario, en lo cotidiano.
Vive así, prestando atención,
asombrándote con tu experiencia
y compartiendo ese asombro con otros.
Así es como tu vida se vuelve extraordinaria.