Admiro

Admiro a quienes permanecen íntegros aunque no haya razones para serlo.

 

Admiro a quienes siguen siendo amables aunque el mundo haya sido cruel con ellos

 

Admiro a quienes dan aunque sus manos están vacías.

 

No me impresionan los que brillan bajo los reflectores del éxito,

pero admiro a los que que no se apagan en los oscuridad del fracaso.

 

No creo en quienes predican virtudes desde pedestales de privilegio

pero admiro a quienes las practican desde la fragilidad de la vulnerabilidad.

 

Admiro a esas personas que, tras perderlo todo, aún conservan lo esencial:

su capacidad de amar, su voluntad de servir, su compromiso con la verdad.

 

Admiro a esas personas porque me han enseñado que, aunque falles, te equivoques o caigas, lo importante es tener la convicción para levantarte y la voluntad de ayudar a los demás.

Si te gustó lo que leiste por favor compártelo con alguien a quien también pueda ayudar.

Descubre tu verdadero potencial.

Recibe en tu correo, ideas, herramientas, estrategias, técnicas y prácticas probadas y simplificadas para aplicarlas en tu proceso de crecimiento personal.

Tus datos están protegidos y nunca te enviaré spam.

Publicaciones anteriores