Acción y preocupación

Esas preocupaciones que te quitan el sueño.

Esas que te paralizan.

Esas que te agobian…

 

Vienen de no hacer nada.

 

De quedarte pensando

en lugar de actuar.

 

De imaginar problemas

en lugar de crear soluciones.

 

La preocupación es energía mal dirigida.

 

Es tu mente corriendo en círculos

porque no tiene un plan claro.

 

Porque no tiene un destino.

 

Porque no tiene nada que hacer

excepto inventar escenarios

que probablemente nunca ocurrirán.

 


Pero en el momento que tomas acción…

aunque hagas algo mínimo,

todo cambia.

 


La preocupación se convierte en progreso.

La ansiedad se convierte en seguridad.

El miedo se convierte en movimiento.

 

La acción es el antídoto contra la preocupación.


Cuando no sepas qué hacer,

haz algo.

 

Cualquier cosa.

 

Cualquier paso hacia adelante

es mejor que quedarse dando vueltas

en tu mente.


La claridad no llega pensando.

Llega haciendo.

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