Cuando no tienes nada que hacer
¿a dónde va tu mente?
A una conversación de hace años.
A ese error que cometiste meses atrás.
A todo lo que podría salir mal mañana.
Tu mente divaga.
Y tú, generalmente, la sigues.
Pero no tienes que hacerlo.
Mientras ella corre hacia el pasado,
o inventa futuros terribles,
tú puedes quedarte en el presente.
Tu mente divaga,
pero tú no eres tu mente.
Eres quien la observa…
Siempre puedes dejarla ir
y volver al ahora.
Siempre puedes elegir
dónde pones tu atención.
Al final, no eres libre por controlar tu mente…
Eres libre si NO dejas que ella te controle.