Todos tenemos semanas difíciles, y esta última, para mí, ha sido bastante desafiante.
Sorpresas, caos, incertidumbre, confusión y algún que otro revés a nivel personal me llevaron a la introspección. Me invitaron a alejarme del ruido externo, a volver a mi centro y a reconectar con mi esencia.
Los highlights de esta semana son profundos, honestos, emotivos, pero, sobre todo, fieles a mi autenticidad…
Y están muy ligados a lo que me mueve y a lo que me inspira.
Creo para expresarme, para entenderme, para explorarme, y sobre todo, para sanar.
Crear, y especialmente escribir, es mi forma de conectar conmigo mismo.
Es un espacio donde puedo mostrarme tal como soy: cómo pienso, cómo siento y cómo percibo el mundo.
Para mí, es un acto profundamente terapéutico. Una experiencia casi espiritual, en la que mis pensamientos y vivencias se transforman en historias para compartir con los demás.
Es una forma de meditar, de manifestar, de catalizar lo que llevo dentro y darle sentido a través de las palabras.
H1: Mel, Isa y Dani
Esas 3 señoritas, Melania, Isadora y Daniela, son parte de mi equipo, y semanalmente nos reunimos en varias ocasiones para conversar sobre ideas, creatividad y diferentes planes.
El pasado miércoles, una de ellas preguntó sobre mi proceso creativo y tuvimos una interesante conversación.
Para no contarte lo mismo que le dije a ellas, se me ocurrió expresarlo en forma de poema,
Y sí, sé que últimamente estoy un poco pesado con tantos poemas, pero en esta etapa de mi vida, siento que son la mejor herramienta para expresarme.
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Lo que emerge del silencio
Escribo lo que necesita ser dicho,
y lo que necesita ser leído o escuchado.
Ni las palabras ni las ideas me pertenecen,
solo preparo el espacio para que lleguen,
como quien abre una ventana y deja que entre la brisa.
Me siento en silencio, respiro, espero.
No fuerzo, no persigo, solo estoy presente,
observando con atención.
Y, de repente, llega: primero un susurro,
una idea muy sutil, luego una frase clara,
después una verdad completa
que siempre estuvo ahí,
esperando ser descubierta.
He aprendido que las ideas más valiosas
no llegan cuando las busco,
sino cuando creo el espacio para recibirlas.
Cuando camino por la calle, distraido, divagando,
cuando observo las nubes, a un niño o un perro,
cuando estoy presente…
Ahí está la respuesta, clara, simple, perfecta.
No es magia, aunque lo parece.
Es la conexión natural entre lo que somos y lo que sabemos,
entre la pregunta y su respuesta, entre el buscador y lo buscado.
Este diálogo silencioso transforma el caos en claridad,
la confusión en entendimiento,
y el miedo en confianza.
No escribo para impresionar.
Escribo para descubrir.
No creo para ser admirado.
Creo para comprender.
No me expreso buscando el reconocimiento,
me expreso por necesidad.
Mi práctica diaria, consiste en escuchar
lo que el silencio tiene que decirme,
lo que ya sé pero he olvidado,
lo que siempre ha estado ahí,
esperando pacientemente
a que you esté listo para escuchar.
H2: Veo en ti
El pasado 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer, ocasión para la cual escribí un pequeño homenaje en forma de poema, titulado «Veo en ti».
Durante esta semana, recibí muchos mensajes, historias y agradecimientos que me inspiraron y sensibilizaron a partes iguales.
Dado el impacto que ha tenido el poema, me pareció pertinente volver a compartirlo en este espacio.
Veo en ti (toca o haz click para expandir)
Veo en ti una fuerza que trasciende definiciones,
una luz que no necesita explicación,
un poder que el mundo ha intentado contener,
pero que siempre logra manifestarse.
No podría entender lo que significa habitar tu experiencia,
caminar por senderos diseñados para limitarte,
respirar bajo techos construidos para contenerte,
avanzar contra corrientes que intentan devolverte al punto de partida.
No intento definir los contornos de tu compleja y luminosa existencia,
ni encerrar en palabras lo que trasciende el lenguaje,
ni explicar lo que solo puede ser contemplado con asombro.
Pero observo, con admiración y gratitud,
cómo transformas realidades con tu presencia,
cómo tu paso convierte obstáculos en caminos,
cómo tu dulce voz transmuta dolores en serenidad.
Cómo tu intuición descifra verdades
que la lógica no alcanza a entender,
cómo percibes conexiones invisibles
donde otros solo vemos fragmentos aislados.
Cuántas veces intentaron definir tus límites,
cuántas veces dibujaron líneas que no debías cruzar,
cuántas veces te dijeron «hasta aquí llegarás».
Y sin embargo, aquí estás: indómita, expansiva, ilimitada.
Te veo sostener el peso de las expectativas
con la misma gracia con que sostienes una vida en tus brazos,
con la misma precisión con que enhebras una aguja en la oscuridad,
con la misma determinación con que proteges lo que amas.
Te veo crear desde la adversidad,
transformando limitaciones en posibilidades,
convirtiendo heridas en fuentes de comprensión,
traduciendo rechazos en nuevos comienzos.
Te veo cargar mundos enteros sobre tus hombros,
convertir recursos escasos en abundancia, y aun así,
encontrar energía para reinventarte
cuando todos los demás se han rendido al cansancio.
Te veo avanzar cuando todo invita a retroceder,
te veo florecer donde otros se marchitarían,
encontrando nutrientes en suelos áridos,
descubriendo luz en los rincones más oscuros,
generando belleza desde las circunstancias más hostiles,
manteniendo la esperanza cuando la desesperación seduce.
Admiro tu fortaleza, esa que no se mide en músculos ni en gritos,
sino en la persistencia silenciosa que transforma realidades.
Celebro el espacio que has conquistado
con determinación inquebrantable,
con una visión que trasciende barreras visibles e invisibles,
con un coraje que no necesita reconocimiento para persistir.
Te veo brillar, y me maravillo ante la luz que siempre fue tuya,
esa que ninguna sombra ha logrado extinguir,
esa que ilumina caminos para quienes vienen detrás,
esa que revela verdades que otros prefieren no ver.
Y en este día, no solo te honro a ti,
sino a todas las que vinieron antes que tú
y a todas las que vendrán después,
a ese linaje ininterrumpido de fuerza femenina
que ha sostenido el mundo desde su creación.
Honro a las que fueron silenciadas pero nunca se callaron,
a las que fueron limitadas pero nunca se contuvieron,
a las que fueron invisibilizadas pero nunca dejaron de brillar,
a las que fueron negadas pero nunca dudaron de su valor.
Honro la sabiduría ancestral que corre por tus venas,
ese conocimiento que no se aprende en libros
sino que se ha transmitido de madre a hija,
de mujer a mujer, a través de milenios,
sobreviviendo persecuciones, negaciones y olvidos.
Honro tu capacidad para crear y sostener vida en todas sus formas:
desde el milagro tangible de tu cuerpo
hasta el prodigio invisible de tu presencia
que transforma espacios en hogares,
grupos en comunidades
y conocimientos en sabiduría
Por eso hoy, al celebrarte a ti,
celebro la posibilidad de un mejor mundo,
donde tu forma de ser no sea la excepción
sino el principio fundamental…
Donde tu sabiduría no sea consultada en crisis
sino integrada en cada decisión,
donde tu poder no sea temido ni contenido sino reconocido
como la fuerza regeneradora que podría, por fin,
conducirnos hacia una civilización digna de tu grandeza.
Una civilización donde no tengas que elegir
entre tus múltiples dimensiones,
donde no debas justificar tu fuerza ni disculpar tu ternura,
donde tu complejidad sea celebrada, no simplificada,
donde tu voz sea escuchada, no interpretada.
Un mundo que, finalmente, comprenda que honrarte a ti
es honrarnos a todos,
que liberarte a ti es liberarnos a todos,
que reconocer tu grandeza
es reconocer nuestra propia capacidad
para ser plenamente humanos.
H3: Magia
Hace unas semanas, en uno de nuestros eventos con el Dr. Joe Dispenza, tuve la oportunidad de conversar con Sergio Asensio.
Sergio es psicólogo, terapeuta y apasionado explorador del crecimiento personal y la conexión con la naturaleza.
En nuestra breve conversación, me comentó que también asistió nuestro evento con Bruce Lipton en Barcelona, y acordamos que me enviaría una entrada de su blog en la que habla de su experiencia durante esos días.
El encuentro con Sergio, al igual que con tantas otras personas con las que tuve la oportunidad de compartir durante esos días, fue para mí bastante inspirador porque me recordó, en medio de todo el estrés y responsabilidades, el gran impacto que estamos generando en tantas personas.
A comienzos de esta semana recibí su correo con el enlace, y revisé el blog con calma.
Ahí me encontré una publicación que me hizo reflexionar profundamente sobre un fenómeno muy común: el síndrome del impostor.
Sergio comparte cómo, tras publicar un libro, no sentía la alegría que esperaba experimentar. Su amiga lo notó y le preguntó por qué no parecía contento.
Esta simple observación lo llevó a un viaje de autodescubrimiento donde identificó a ese «viejo conocido» que nos impide disfrutar de nuestros grandes logros.
Él lo describe perfectamente: «Es algo así como un auto-sabotaje que te impide celebrar aquello que has logrado tras un gran esfuerzo… te hace sentir que no eres suficiente, que no eres merecedor del éxito, y por consiguiente, te hace experimentar culpa y vergüenza.»
Lo que más me gustó fue su reflexión sobre cómo, más allá del miedo, se encuentra la zona donde ocurre la magia.
«Todos hemos vivido esa experiencia alguna vez, estoy seguro. Por mi parte, siempre que he transitado la zona de confort y superado el miedo, he hallado una gran satisfacción.»
¡Totalmente de acuerdo, Sergio!
Otro aspecto que me marcó y quiero compartir de la publicación, es esta cita de Martin Luther King: «El primer paso no te lleva a tu objetivo, pero te saca de donde estás».
¡Gran inspiración!
A veces, ese primer paso es el más difícil, pero también el más transformador.
¿Cuándo fue la última vez que te atreviste a hacer algo que te asustaba?
¿Cuándo fué la última que experimentaste esa magia que se encuentra al otro lado del miedo?
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Si quieres leer las publicaciones del blog de Sergio, te dejo los enlaces:
Magia:
https://sergioasensio.es/magia/
Lipton y la sabiduría de las células:
https://sergioasensio.es/lipton-y-la-sabiduria-de-las-celulas/
H4: Música
Otra de esas fuentes de inspiración que encontré esta semana, navegando por Internet, fue un video del reconocido tenor peruano, Juan Diego Flórez en la majestuosa Scala de Milán, cantando la hermosa canción mexicana, Cucurrucucú paloma.
Después de ver dicho video, visité su canal de youtube y me encontré con otras 2 canciones que me recordaron mi infancia y que seguro, también despertarán algunos recuerdos en ti.
A continuación te comparto los 4 videos.
Espero que los disfrutes tanto como yo ❤️
H5: Con el tiempo
Jesús Quintero fue un periodista y presentador español cuyos programas se caracterizaban por dar espacio a la reflexión, la introspección, el silencio y las conversaciones profundas.
Uno de esos programas fue «El loco soy yo», del cual se extrae este poema/monólogo/reflexión para despedir una emisión del año 2012.
El video que te comparto a continuación no solo me inspiró, sino que también me invitó a reflexionar por tantas verdades que concentra en tan poco tiempo.
H6: No te rindas
No sé bien por qué, pero después de escuchar a Jesús Quintero vino a mi mente uno de mis poemas favoritos de Mario Benedetti: «No te rindas.»
Y como en Internet se encuentra casi todo, pensé que tal vez podría encontrar un video del propio Mario recitando este poema.
Sin embargo, fracasé en la búsqueda, y como ninguno de los videos que encontré me convenció, decidí grabarlo yo mismo.
Me cuentas qué te pareció.
Te envío un gran abrazo.
Y te espero el próximo domingo con 6 nuevos highlights.
¿Feedback? Me encantaría leerte. Recuerda que puedes ponerte en contacto conmigo en cualquier momento a través de vladimir@younity.one