En medio del desastre,
cuando todo se derrumba…
Descubres que hay algo en ti
que permanece intacto.
Eso es la calma.
La capacidad de mantenerte centrado
cuando la incertidumbre intenta apoderarse de ti.
El mundo es y seguirá siendo impredecible.
Las cosas malas seguirán pasando.
Las tormentas seguirán ocurriendo.
Y tú no podrás controlarlo.
Pero hay algo que sí puedes controlar:
Tu juicio.
Tu respuesta.
Tu voluntad.
No se trata de evitar el dolor.
Se trata de evitar que el dolor te gobierne.
Mantener la calma en medio del caos
no es evasión.
Es dominio.
Es entender que resistir lo inevitable
solo multiplica el sufrimiento.
Es aceptar lo que no puedes cambiar
y actuar sobre lo que sí puedes.
Por eso escribo este boletín.
Para recordarte que…
En un mundo gobernado por el caos,
mantener la calma es el mayor acto de rebeldía.

#1 Sobre la calma y el control:
se confunde calma con control.
Se cree que estar calmado
La calma no llega cuando controlas todo.
Y aún así…
La vida te sorprenderá.
El control es una ilusión.
Tal vez reconfortante,
soltar la necesidad de controlar.
estar en calma.

#2 Sobre la calma y la acción
La calma también se confunde con pasividad.
¡Error!
Cuando estás ansioso,
te paralizas.
Cuando estás desesperado,
te precipitas.
Y cuando estás en pánico,
reaccionas.
Pero cuando estás calmado…
Puedes elegir cómo responder.
Y hay una diferencia abismal
entre reaccionar y responder.
Reaccionar es dejarte llevar
por las emociones.
Responder es actuar con conciencia.
Elegir tu siguiente paso
desde la claridad,
no desde el miedo.
Las mejores decisiones
nunca se toman desde el caos.
Se toman desde la calma.
Porque la calma te da perspectiva.
Te permite ver opciones que el pánico oculta.
La calma y la pasividad
son cosas muy distintas.
Porque actuar desde la calma
no es hacer menos;
es hacerlo mejor.

#3 La calma como elección:
La calma no se pierde,
se abandona.
Perder algo implica que está
fuera de tu control.
Que te es arrebatado.
Pero abandonar…
Abandonar es una elección.
Tal vez inconsciente.
Tal vez automática.
Pero elección al fin.
Porque la calma siempre está ahí…
No desaparece cuando llega el caos
o cuando todo se complica.
Simplemente…
Dejas de prestarle atención.
Te enfocas en el ruido.
En la urgencia.
En el miedo.
Y la calma queda en segundo plano...
Olvidada.
Pero no perdida.
Nunca perdida.
Porque así como la abandonas,
puedes volver a ella.
No tienes que esperar
las condiciones perfectas.
No necesitas
que las circunstancias cambien.
Siempre puedes volver a ella
sin importar lo que ocurra,
Porque la calma
no es algo que encuentras afuera…
Es algo a lo que regresas adentro…
Y siempre está esperándote.

#1 «Carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad.»
–
En «La conquista de la felicidad» Bertrand Russell deja una reflexión profunda (y contraintuitiva) sobre la felicidad.
Una vida sin desafíos no te hace feliz, te aburre. No tenerlo todo no es un obstáculo para la felicidad… es una condición necesaria para ella.

#2 «El hombre es infeliz porque no sabe que es feliz. Eso es todo, nada más.»»
–
Dostoievski explica de manera clara y sencilla que, la mayoría de las veces, no somos infelices porque nos falte algo, sino porque no reconocemos lo que ya tenemos.

#3 «La felicidad no se logra mediante la búsqueda consciente de la felicidad; generalmente es el subproducto de otras actividades.»
–
En un par de líneas, Aldous Huxley explica perfectamente que la felicidad no es (ni debe ser) un objetivo en sí misma, sino la consecuencia de una vida dedicada a algo más significativo.

#1 ¿Estoy buscando la felicidad en lo que no tengo en lugar de valorar lo que ya tengo?
#2 ¿Estoy cultivando mis relaciones o las estoy descuidando?
#3 ¿Estoy persiguiendo placeres fugaces o construyendo plenitud duradera?
Hasta el próximo domingo ❤️
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