(3² #13) > La calma

En medio del desastre,

cuando todo se derrumba…

 

Descubres que hay algo en ti

que permanece intacto.

 

Eso es la calma.

 

La capacidad de mantenerte centrado

cuando la incertidumbre intenta apoderarse de ti.

 

El mundo es y seguirá siendo impredecible.

Las cosas malas seguirán pasando.

Las tormentas seguirán ocurriendo.

 

Y tú no podrás controlarlo.

 

Pero hay algo que sí puedes controlar:

Tu juicio.

Tu respuesta.

Tu voluntad.

 

No se trata de evitar el dolor.

Se trata de evitar que el dolor te gobierne.

 

Mantener la calma en medio del caos

no es evasión.

 

Es dominio.

 

Es entender que resistir lo inevitable

solo multiplica el sufrimiento.

 

Es aceptar lo que no puedes cambiar

y actuar sobre lo que sí puedes.

 

Por eso escribo este boletín.

 

Para recordarte que…

 

En un mundo gobernado por el caos,

mantener la calma es el mayor acto de rebeldía.

#1 Sobre la calma y el control: 

 
A veces,
se confunde calma con control.

Se cree que estar calmado
significa tener certeza,
tener respuestas,
tener todo resuelto.
 
Pero es exactamente lo opuesto.

La calma no llega cuando controlas todo.
Llega cuando aceptas que no controlas nada.
 
Porque puedes planificar cada detalle,
anticipar cada escenario,
prepararte para cada posibilidad…

Y aún así…
La vida te sorprenderá.

El control es una ilusión.

Tal vez reconfortante,
pero ilusión al fin.
 
Y mientras te aferres a esa ilusión,
mientras luches por controlar lo incontrolable…
 
Nunca sabrás lo liberador que es
soltar la necesidad de controlar.
 
Nunca sabrás lo liberador que es
estar en calma.

#2 Sobre la calma y la acción

 

La calma también se confunde con pasividad.

 

¡Error!

 

Cuando estás ansioso,
te paralizas.

 

Cuando estás desesperado,
te precipitas.

 

Y cuando estás en pánico,
reaccionas.

 

Pero cuando estás calmado…

Puedes elegir cómo responder.

 

Y hay una diferencia abismal

entre reaccionar y responder.

 

Reaccionar es dejarte llevar

por las emociones.

 

Responder es actuar con conciencia.

 

Elegir tu siguiente paso

desde la claridad,

no desde el miedo.

 

Las mejores decisiones

nunca se toman desde el caos.

 

Se toman desde la calma.

 

Porque la calma te da perspectiva.

Te permite ver opciones que el pánico oculta.

 

La calma y la pasividad

son cosas muy distintas.

 

Porque actuar desde la calma

no es hacer menos;

es hacerlo mejor.

#3 La calma como elección:

 

La calma no se pierde,

se abandona.

 

Perder algo implica que está

fuera de tu control.

 

Que te es arrebatado.

 

Pero abandonar…

Abandonar es una elección.

 

Tal vez inconsciente.

Tal vez automática.

 

Pero elección al fin.

 

Porque la calma siempre está ahí…

 

No desaparece cuando llega el caos

o cuando todo se complica.

 

Simplemente…

Dejas de prestarle atención.

 

Te enfocas en el ruido.

En la urgencia.

En el miedo.

 

Y la calma queda en segundo plano...

 

Olvidada.

Pero no perdida.

Nunca perdida.

 

Porque así como la abandonas,

puedes volver a ella.

 

No tienes que esperar

las condiciones perfectas.

 

No necesitas

que las circunstancias cambien.

 

Siempre puedes volver a ella

sin importar lo que ocurra,

 

Porque la calma

no es algo que encuentras afuera…

 

Es algo a lo que regresas adentro…

Y siempre está esperándote.

#1 «Carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad.»

En «La conquista de la felicidad» Bertrand Russell deja una reflexión profunda (y contraintuitiva) sobre la felicidad.

 

Una vida sin desafíos no te hace feliz, te aburre. No tenerlo todo no es un obstáculo para la felicidad… es una condición necesaria para ella.

#2 «El hombre es infeliz porque no sabe que es feliz. Eso es todo, nada más.»»

Dostoievski explica de manera clara y sencilla que, la mayoría de las veces, no somos infelices porque nos falte algo, sino porque no reconocemos lo que ya tenemos.

#3 «La felicidad no se logra mediante la búsqueda consciente de la felicidad; generalmente es el subproducto de otras actividades.»

En un par de líneas, Aldous Huxley explica perfectamente que la felicidad no es (ni debe ser) un objetivo en sí misma, sino la consecuencia de una vida dedicada a algo más significativo.

 

Siempre termino la semana con un momento de reflexión, por eso te invito a acompañarme en esta práctica respondiéndote todas, o alguna de las siguientes preguntas:
#1 ¿Estoy buscando la felicidad en lo que no tengo en lugar de valorar lo que ya tengo?
#2 ¿Estoy cultivando mis relaciones o las estoy descuidando?
#3 ¿Estoy persiguiendo placeres fugaces o construyendo plenitud duradera?

Hasta el próximo domingo ❤️

¿Feedback? Me encantaría leer tus comentarios, ideas, recomendaciones o cualquier cosa que quieras compartir conmigo.

 

Siempre puedes contactarme a través de vladimir@younity.one

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