Hay pensamientos que flotan como plumas, ligeros, suaves, sin peso ni dirección.
Los observamos pasar, como nubes en el cielo, sin aferrarnos a ellos, sin dejarnos llevar…
Y hay pensamientos que pesan, que arrastran y que absorben, que se encadenan uno a otro sin dejarnos respirar.
La diferencia no está en lo que piensas, sino en cómo lo percibes, en cómo lo sientes, en cómo lo vives.
La verdadera maestría no está en controlar lo que piensas, sino en cultivar la capacidad de observar esos pensamientos sin apego, de sentir sin resistencia y de ser sin identificarte.
👇 Recordatorio del día 👇
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No eres tus pensamientos, eres quien los observa
Cuando notes que un pensamiento te atrapa, imagina que es una pluma que flota frente a ti.
No intentes cambiarla o controlarla, simplemente observa cómo se aleja hasta que se desvanece.